EL USO DE LAS TIC EN LA EDUCACIÓN EN MÉXICO

Desde principios de los noventa hasta la actualidad, la tarea de la política educativa ha partido de la búsqueda de la calidad y equidad de la educación. Dicho cometido se ha basado en distintas estrategias que han tratado de garantizar la universalización de la educación; el mejoramiento de la infraestructura; el aumento de la profesionalización docente; la adecuación del currículo a las exigencias actuales; y la modernización de la educación a partir del uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el proceso de enseñanza-aprendizaje. No obstante, esas estrategias no han tenido el impacto y los resultados esperados en el aprovechamiento de los educandos.

La estrategia de gobierno más reciente, en términos del uso de TIC en la educación es: @prende 2.0. Con esa iniciativa digital en educación, impulsada por la SEP, se busca fomentar el uso de las TIC; consideradas un aspecto necesario en el contexto del siglo XXI. De acuerdo a lo anunciado por la Secretaría, este nuevo programa considera seis componentes: 1) recursos educativos digitales; 2) iniciativas estratégicas que fomenten la inclusión y el desarrollo de habilidades digitales y el pensamiento computacional; 3) equipamiento; 4) diferentes modelos de conectividad; 5) estrategias de monitoreo y evaluación; y 6) desarrollo profesional docente en TIC. Con estos componentes, Aurelio Nuño afirma que se buscará el desarrollo de las habilidades digitales y el pensamiento computacional en las niñas, niños y personal docente de educación básica en México. Sin embargo, hay una gran brecha entre lo deseable y lo posible.

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Las políticas y programas educativos en México que han tenido en el centro el uso de TIC no han representado éxitos; por no afirmar que han sido fracasos. Hablar de TIC en México nos remite a dos grandes programas: Enciclomedia y el Programa de Inclusión y Alfabetización Digital (PIAD). Del primero se recuerda que fue un programa que, a través de una computadora, un pizarrón electrónico y un proyector, los maestros y alumnos tenían acceso en el salón de clases a libros de texto gratuitos, un sitio del maestro con el avance programático, ficheros, desarrollo profesional, papelería y demás. Sin embargo, existían grandes desafíos en términos de infraestructura; pues muchas escuelas ni siquiera contaban con luz eléctrica, acceso a internet o salones adecuados que albergaran los instrumentos electrónicos de los que estaba compuesto Enciclomedia. Mientras que en las escuelas que sí contaban con el componente de infraestructura, los desafíos se presentaron en la integración de las nuevas tecnologías a los procesos pedagógicos; a pesar de los cursos y acompañamiento que se impulsó para que Enciclomedia fuera implementado de forma adecuada.

 

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Con el segundo programa (PIAD), recordado como las tablets de Chuayffet, se buscó fortalecer el SEM mediante la entrega de dispositivos personales, promoviendo la reducción de la brecha digital y el uso de las tecnologías de la comunicación; desarrollando capacidades para aprender a aprender mediante el uso de las TIC. No obstante, después de tres años (y de una inversión de 1,662 millones de pesos) el PIAD desapareció; generando así un mal gasto en el sector educativo.

Ahora que surgirá el programa piloto de @prende 2.0 en tres mil escuelas, el principal cuestionamiento versa en saber cómo superará los desafíos a los que se enfrentó Enciclomedia y el PIAD para que no sea otro fracaso más. Ante ello, hay que revisar dos puntos importantes: el primero es poner en el análisis si México cuenta con las características adecuadas para implementar programas de TIC en la educación; y segundo versa en analizar si, dadas las características del SEM, los programas de TIC realmente abonan a la calidad y equidad de la educación, o si por el contrario, ensanchan aún más la brecha de inequidad en los aprendizajes de los alumnos.

Hay consenso al argumentar que las TIC tienen bondades que ayudan al desarrollo de la capacidad de aprender a aprender; lograr que las personas aprendan a administrar información abundante; y que facilitan la actualización docente. Con esas ventajas, el impacto de un buen uso de las TIC eleva la capacidad de autoaprendizaje. Empero, a pesar de todas estas ventajas y beneficios que brindan las TIC, antes de ser implementadas se debe tomar en consideración una serie de factores que determinen la viabilidad y factibilidad de las estrategias.

De acuerdo con Hugo Díaz (2013), para implementar TIC son necesarias algunas condiciones como: madurez tecnológica suficiente en las escuelas; profesores con conocimientos adecuados para emplear las TIC; diseños curriculares y evaluaciones que incorporen competencias asociadas a las nuevas tecnologías de la información y comunicación; suficientes materiales para que los profesores incorporen las nuevas tecnologías en la enseñanza diaria de las áreas a su cargo; y formación profesional docente que asegure la aplicación de la competencia digital en las aulas. De estar ausentes estas condiciones, el impacto de las TIC en la educación puede ser incluso negativo. Lo que nos lleva al segundo punto.

De acuerdo al cometido constitucional derivado de la reforma educativa de 2013, la educación que debe garantizar el Estado debe ser de calidad con equidad. En ese sentido, las estrategias para poder implementar @prende 2.0 deben comprender las desigualdades contextuales entre las escuelas del SEM para evitar fallas que presentaron los programas de TIC anteriormente instrumentados; entre los que destacan: los problemas de infraestructura y los de adopción de nuevas tecnologías a los procesos pedagógicos. De nada serviría echar a andar @prende 2.0 si no hay la infraestructura adecuada y/o la apropiación idónea del programa al fortalecimiento de la educación. Por ello, previo a implementar el programa son necesarios cambios profundos en los rubros de infraestructura, gestión escolar y profesionalización docente sobre el uso de TIC; ello para aprovechar sus bondades.

Por otra parte, si se cae en el error de sólo implementar @prende 2.0 en escuelas donde el contexto lo permite, dejando de lado aquellas que no cuentan con infraestructura adecuada, se estará reforzando la brecha de la desigualdad; dando ventaja a quienes ya la tienen, y marginando a quienes más necesitan. Por ello, una de las claves para que las TIC funcionen en México parte de la necesidad de tomar en cuenta el enfoque de equidad en las políticas y programas.

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La necesidad de partir de la equidad en el sector educativo presupone en primera instancia definir cuál es la igualdad fundamental que se quiere alcanzar. A partir de esa definición, se ponen en marcha distintas acciones caracterizadas por ser desiguales (legitimas) para poder alcanzar la igualdad fundamental. Lo anterior consiste en darle más a quien menos tiene. En el caso de @prende 2.0, la igualdad fundamental que se quiere alcanzar es el aprovechamiento de las TIC para fortalecer la calidad de la educación de todos; siendo el fortalecimiento de infraestructura y de capacitación para el uso adecuado de las TIC, los rubros en los  que se debe prestar mayor atención; dando más a quienes presentan mayores dificultades o desventajas.

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